Lectura de metro
Friday, November 28th, 2008He descubierto un nuevo placer: leer en el metro. Demorar 45 minutos en el metro para llegar al trabajo cada mañana no es precisamente alentador (agreguen 45 minutos más de regreso). Al contrario, la sola idea me motiva a oprimir el botón de snooze de mi despertador, más de una vez. Sin embargo, un buen libro puede hacer toda la diferencia.
Empece por terminar “Primavera con esquina rota” de Mario Benedetti, seguí con “La tregua”, también de Benedetti. Luego me compré “La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera. Después de este, yo no sé el resto del mundo, pero yo necesite un descanso. Me dediqué a leer cualquier vaguedad. Como la Cosmopolitan por ejemplo, que aunque no se puede considerar eso literatura, no deja de aportar información valiosa. Mundana, pero valiosa.
Superado el shock y como la biblioteca de mi casa está al otro lado del Atlántico seguí con lo único que tenía: “El Mundo” de Juan José Millas. Lo digo de esta manera porque intenté leerlo en las 30 horas de vuelo Madrid – San Franciso - Madrid y me fué imposible agarrarle el ritmo a la narración. Sí, he dicho ritmo y estoy segura de que cualquier lector de poca monta como yo me entiende… En fin, también lo he terminado.
Desesperada y sin nada que leer me tuve que resignar a comprar Atlas Shrugged en español, es decir: “La rebelión de Atlas”. Me venían recomendando esta novela desde hace un par de años pero yo me resistía; no sé por qué. No es nada liviana y cargar sus 1250 páginas en el metro no es nada cómodo, pero me encanta la novela. Entiendo que es una de las novelas más largas que se haya escrito (eso me dijo Karla y eso dice la Wiki). Ya he leído 900 páginas y no sé que haré cuando la termine. Tengo un conflicto interno, no sé que hacer! Terminarla rápido para saber como acaba o que dure un buen rato más para no tener que despedirme de Ayn Rand, su autora. Lo más seguro es que terminar de leerla me tome una semana más.
De todos modos ya tengo otro libro en espera: “La aventura de pensar” de Savater. Este lo compre para mi viaje MAD – PTY – LAX – MAD y ahí sí que hay una burrada de horas (la expresión madrileña del post, en Panamá diríamos que son buco horas. buco: un galicismo bien panameño). A este tampoco logré agarrarle el ritmo.
Queda claro que no soy lectora de aviones, ni de aeropuertos y de buses ni hablar! Me mareo. Por ahora soy una lectora más del metro de Madrid.


