Escribir, una distracción en clase
— Ella —-
Su marcada tendencia de reaccionar de forma serena ante situaciones adversas al fin pagó. Resulta, que se bien el destino es un mar de neblina espesa, siempre existe la posibilidad de que por sus azahares, se llegue a la conclusión a la manera exacta en que sucedieron los hechos. Con sangre fría, pensó: debo afrontarlo. Así, con toda la disposición de solucionar su vida y con la tranquilidad, que otras no obtienen aún después de horas de llanto, se apodero de ella un letargo del que ni la voluntad más férrea era capaz de escapar.
Un silencio escandaloso abrió camino en su vida, aún por encima del carnaval que la rodeaba. Esperaba en silencio el día en que nacieran sus temores y sumergida en él pasaba muda. Creo una muralla infranqueable de frialdad absoluta.
Le tomó a León dos veranos y un invierno darse cuenta; es que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Quien querría aceptar semejante exabrupto de las convenciones sociales; era preferible vivir en una mentira. Aunque esas mentiras se tornen a la larga más dolorosas. Que estupido escape de la realidad producto del miedo. Miedo a perderla definitivamente.
Todo empezo a develarse la noche de su último cumpleaños. Al llegar a casa del hospital, la encontró vacía. Ni siquiera Doña Rafaela o Mario Luis… alguien les dio el día libre y no fue él. Busco infructuosamente por los alrededores, pregunto a vecinos (con la vergüenza en la cara) pero, nada. Su mujer había desaparecido. Ya entrada la noche decidió dar por concluida su búsqueda, regresar a casa y avisar a la policía. Pero al llegar, la encontro sentada en el umbral, en un inocente nirvana, que hizo que su preocupación se convirtiera en rabia y desesperación.
-¿Dónde carajo estabas?
-Por ahí
León intento infructuosamente obtener una respuesta que le permitiera de alguna manera asimilar la surrealista situación de la que era protagonista. Pero indiscutiblemente, por ahí, fue lo mas específico que pudo obtener. Por más eterea que resultaba esta respuesta, tuvo que conformarse con ella.
Luego de la cena silenciosa y frugal, pues no estaba Rafaela, le dirigió por primera vez la palabra. Un frió sepulcral lo recorrió de pies a cabeza, junto las manos instintivamente, solo para constatar que estaba sudando frío.
-Leon, me voy a morir.
No era una metáfora de la infelicidad, no podía imaginar a alguien más alegre y serena que su esposa, tampoco podía ser una broma. Su rostro se torno pálido, el cansancio del día le vino encima. Por fin entendió todos sus silencios pero, sus fuerzas no le permitieron expresar palabra. Se levanto de la silla y dándole un beso en la frente se despidió y se fue a su estudio. Allí pasó la noche.
León era medico prominente, de esos graduados con honores en una universidad extranjera. Provenía de una familia de políticos, por lo que creció expuesto a todo tipo de eventos sociales. Poseía aquella elegancia producto del protocolo bien aprendido. Era, en pocas palabras, el yerno perfecto para las doñas de sociedad. Ella, a pesar de haber nacido en el país, pasó los primeros once años de su vida en una pequeña ciudad al Sur de la India. Regresar después de once años la convertía en una extraña en una sociedad de la que nunca pudo (o quiso) formar parte. Le echaron la culpa a Sarah, su aya. Por supuesto Sarah nunca fue su nombre: Sarati Dakash Bahkta fue la mujer que la volvió ajena a esa cultura que la vio nacer. Sarah era una de esas mujeres invisibles. Un fantasma más del caserío enorme que albergaba al diplomático, su esposa y sus dos hijas. Caminaba lentamente con un paso que a quien la observaba, daba la impresión de que la pobre podría, en cualquier momento, tambalearse, caerse y no levantarse nunca más. Tenía la facultad de desplazarse sin aviso audible y una voluntad ferrea. Sobre sus espaldas quedó el cuidado de dos infantes cuyos padres (sumergidos en el mundo de la alegre hipocresía del consulado) brillaban por su ausencia. Fue por esto, que en los años que marcaron su percepción del mundo logró sentar a Jesús de Nazareth junto a Buda, y al Papa con el Dalai Lama. Caminaba descalza por la vida con las sábanas imitando Saris; y la inexistencia de la cajita feliz significo un cero a la izquierda gracias a la comida de Sarah.
Sus días en la India transcurrieron con la tranquilidad de quien no extraña nada. Ella y su hermana jugaban todas las tardes alrededor de la fuente del jardín trasero de la casa; cuya arquitectura nada tenia en común con las casas que la rodeaban. Era una casa inmensa, perfecta para que ambas crearan su propio mundo y así lo hicieron. Aunque su madre se preocupo por inculcarles aquellas costumbres que sentía suyas y que nada tenían que ver son Saris o queso de cabra. Quizás para ella fue algo tarde, prefería Saris de sabanas, saltar en la fuente y estar feliz, sonriente y mojada.
Su memoria no la lleva más lejos. Los recuerdos, vagos fantasmas, sombras difusas, vestigios, ruinas, no son más que los necesarios para que no quede duda de que su infancia fue feliz. Libertades occidentales y orientales, pocas restricciones económicas, lujos, viajes, caprichos cumplidos. Todo, sobre una educación sin pies ni cabeza, pero completa dentro de un marco cultural más ecléctico que la nueva era. Los detalles son lo de menos, ella igual pronto iba a morir.
————-Aclaración—————-
El texto que precede este comentario fue escrito por mi persona y me mejor amiga hace ya algunos años. Para matar las horas de aburrimiento de alguna clases teníamos esta distracción. Sin ningún acuerdo previo. Mientras simulabamos tomar apuntes, es decir sin preguntas, comentarios o más notas que las líneas que cada una iba añadiendo. De forma caprichosa, construyendo sobre lo anterior, escribiamos historias hasta que llegara el final de la clase. No está editado, lo pase tal cual quedo cuando por fin termino aquella clase.



April 27th, 2007 09:34
Yo adoraba este juego.
April 28th, 2007 12:45
Buena idea… Creo que ya sé que haré el próximo día de clase :) Tengo que buscar a alguien…
En cuanto a la historia, me gusta pero, aunque se diga que no hacen falta detalles, me gustaría saber por qué se muere y porque el marido no puede hacer nada. :P Aunque reconozco que así la historia es más original.
May 2nd, 2007 17:25
Buen final, Blue. El texto tiene, desde mi punto de vista, algunos errores (quizá por no haber repasado el relato después de aquella clase). Puede también que sean fruto de tu propia técnica. En cualquier caso el último párrafo es perfecto, muy revelador.
Saludos.
May 3rd, 2007 04:18
Coincido, en este caso, con Swann.
La fórmula de crear el texto, me encanta. Es muy divertido, aunque después hay que revisarlo.
Decirte que ese método de “jugar a crear”, tb lo he practicado y bastante ;)
Besotes, Blue.
July 6th, 2007 10:51
Ganar las visitas del Brasil. Agregar tu sitio/blog en este sitio de la graduación.
http://topsites.minadeblogs.com/
July 9th, 2007 07:27
Gente como tú me da miedo, miedo escénico, miedo a hacer el ridículo. Luego pienso, ¿lo haré bien como escritor? Al ver tus textos tan buenos me desanimo, nunca mejoraré ésto.
Saludos de Kevin. Te seguiré leyendo, por supuesto.
July 15th, 2007 12:58
Me encanta tu blog y los textos. Voy a seguir visitandolo. Saludos!!
August 4th, 2007 13:05
Hola Itzel!
Estoy buscando a una persona con tu mismo nombre q era la mejor amiga de Soraya,se que tambien es panameña, si es familia tuya y me puedes ayudar a contactarla te lo agradecere y la comunidad latina q lucha por erradicar el cancer de seno tambien.
Solo necesito una dirreccion de correo electronico, mil gracias por la ayuda q me pueda brindar!
Puedes contactarme al siguiente e-mail
speakofpain(arroba)yahoo.com.ar