Archive for April, 2007

Escribir, una distracción en clase

Thursday, April 26th, 2007

— Ella —-

Su marcada tendencia de reaccionar de forma serena ante situaciones adversas al fin pagó.  Resulta, que se bien el destino es un mar de neblina espesa, siempre existe la posibilidad de que por sus azahares, se llegue a la conclusión a la manera exacta en que sucedieron los hechos.  Con sangre fría, pensó: debo afrontarlo.  Así, con toda la disposición de solucionar su vida y con la tranquilidad, que otras no obtienen aún después de horas de llanto, se apodero de ella un letargo del que ni la voluntad más férrea era capaz de escapar.

Un silencio escandaloso abrió camino en su vida, aún por encima del carnaval que la rodeaba.   Esperaba en silencio el día en que nacieran sus temores y sumergida en él pasaba muda. Creo una muralla infranqueable de frialdad absoluta.  

Le tomó a León dos veranos y un invierno darse cuenta; es que no hay peor sordo que el que no quiere oír.   Quien querría aceptar semejante exabrupto de las convenciones sociales; era preferible vivir en una mentira.   Aunque esas mentiras se tornen a la larga más dolorosas. Que estupido escape de la realidad producto del miedo.  Miedo a perderla definitivamente. 

Todo empezo a develarse la noche de su último cumpleaños.  Al llegar a casa del hospital, la encontró vacía.  Ni siquiera Doña Rafaela o Mario Luis… alguien les dio el día libre y no fue él.  Busco infructuosamente por los alrededores, pregunto a vecinos (con la vergüenza en la cara) pero, nada.  Su mujer había desaparecido.  Ya entrada la noche decidió dar por concluida su búsqueda, regresar a casa y avisar a la policía.  Pero al llegar, la encontro sentada en el umbral, en un inocente nirvana, que hizo que su preocupación se convirtiera en rabia y desesperación.

-¿Dónde carajo estabas?

-Por ahí

León intento infructuosamente obtener una respuesta que le permitiera de alguna manera asimilar la surrealista situación de la que era protagonista.  Pero indiscutiblemente, por ahí, fue lo mas específico que pudo obtener.  Por más eterea que resultaba esta respuesta, tuvo que conformarse con ella. 

Luego de la cena silenciosa y frugal, pues no estaba Rafaela, le dirigió por primera vez la palabra.  Un frió sepulcral lo recorrió de pies a cabeza, junto las manos instintivamente, solo para constatar que estaba sudando frío.

-Leon, me voy a morir. 

No era una metáfora de la infelicidad, no podía imaginar a alguien más alegre y serena que su esposa, tampoco podía ser una broma.   Su rostro se torno pálido, el cansancio del día le vino encima. Por fin entendió todos sus silencios pero, sus fuerzas no le permitieron expresar palabra.  Se levanto de la silla y dándole un beso en la frente se despidió y se fue a su estudio. Allí pasó la noche. 

León era medico prominente, de esos graduados con honores en una universidad extranjera.  Provenía de una familia de políticos, por lo que creció expuesto a todo tipo de eventos sociales.  Poseía aquella elegancia producto del protocolo bien aprendido. Era, en pocas palabras, el yerno perfecto para las doñas de sociedad.  Ella, a pesar de haber nacido en el país, pasó los primeros once años de su vida en una pequeña ciudad al Sur de la India.   Regresar después de once años la convertía en una extraña en una sociedad de la que nunca pudo (o quiso) formar parte.  Le echaron la culpa a Sarah, su aya. Por supuesto Sarah nunca fue su nombre: Sarati Dakash Bahkta fue la mujer que la volvió ajena a esa cultura que la vio nacer.   Sarah era una de esas mujeres invisibles.  Un fantasma más del caserío enorme que albergaba al diplomático, su esposa y sus dos hijas.  Caminaba lentamente con un paso que a quien la observaba, daba la impresión de que la pobre podría, en cualquier momento,  tambalearse, caerse y no levantarse nunca más.   Tenía la facultad de desplazarse sin aviso audible y una voluntad ferrea.   Sobre sus espaldas quedó el cuidado de dos infantes cuyos padres (sumergidos en el mundo de la alegre hipocresía del consulado) brillaban por su ausencia.   Fue por esto, que en los años que marcaron su percepción del mundo logró sentar a Jesús de Nazareth junto a Buda, y al Papa con el Dalai Lama.  Caminaba descalza por la vida con las sábanas imitando Saris; y la inexistencia de la cajita feliz significo un cero a la izquierda gracias a la comida de Sarah. 

Sus días en la India transcurrieron con la tranquilidad de quien no extraña nada.  Ella y su hermana jugaban todas las tardes alrededor de la fuente del jardín trasero de la casa; cuya arquitectura nada tenia en común con las casas que la rodeaban.  Era una casa inmensa, perfecta para que ambas crearan su propio mundo y así lo hicieron.  Aunque su madre se preocupo por inculcarles aquellas costumbres que sentía suyas y que nada tenían que ver son Saris o queso de cabra.  Quizás para ella fue algo tarde, prefería Saris de sabanas, saltar en la fuente y estar feliz, sonriente y mojada.

Su memoria no la lleva más lejos.  Los recuerdos, vagos fantasmas, sombras difusas, vestigios, ruinas, no son más que los necesarios para que no quede duda de que su infancia fue feliz.   Libertades occidentales y orientales, pocas restricciones económicas, lujos, viajes, caprichos cumplidos.  Todo, sobre una educación sin pies ni cabeza, pero completa dentro de un marco cultural más ecléctico que la nueva era.  Los detalles son lo de menos, ella igual pronto iba a morir.

————-Aclaración—————-

El texto que precede este comentario fue escrito por mi persona y me mejor amiga hace ya algunos años.  Para matar las horas de aburrimiento de alguna clases teníamos esta distracción.  Sin ningún acuerdo previo.  Mientras simulabamos tomar apuntes, es decir sin preguntas, comentarios o más notas que las líneas que cada una iba añadiendo.   De forma caprichosa, construyendo sobre lo anterior, escribiamos historias hasta que llegara el final de la clase.   No está editado,  lo pase tal cual quedo cuando por fin termino aquella clase.

Con L de Literatura

Tuesday, April 17th, 2007

diccionariomvll

Por si acaso: click en la imagen para acceder.

Mis demonios… ¿Los tuyos?

Monday, April 16th, 2007

-¡Necesitas un exorcismo! Alguien que te libere de los demonios
- ¿Y perder parte de mi encantadora personalidad?
-Dirás, disfuncional multiplicidad de personalidades.  Mis demonios y yo, en cambio, estamos en paz. Los domingos los dejo dormir hasta tarde, luego tomamos el té y jugamos a las cartas.  Hasta charlamos.
-¿Cómo hiciste?
- Es simple, al final ellos son míos, me pertenecen y ellos lo saben.  Aunque soy  la suma de todos ellos,  al final: Yo soy quien manda.  Alcanzamos una tregua. ¿Sabes, eso que llaman autocontrol?
-¿Una tregua?¿Qué les has dado a cambio?
- La promesa de que de vez en cuando, poseída, los dejaré salir a jugar.  ¿Qué me dices de los tuyos?

Mitad y mitad

Sunday, April 15th, 2007

 

¿Esto casi mitad y mitad que significará?

You Are 45% Left Brained, 55% Right Brained
The left side of your brain controls verbal ability, attention to detail, and reasoning.  Left brained people are good at communication and persuading others. 


If you’re left brained, you are likely good at math and logic.
Your left brain prefers dogs, reading, and quiet.
 The right side of your brain is all about creativity and flexibility.  Daring and intuitive, right brained people see the world in their unique way.
If you’re right brained, you likely have a talent for creative writing and art. Your right brain prefers day dreaming, philosophy, and sports.

Aguacero en venganza

Wednesday, April 4th, 2007

Hoy, después de varias lloviznas que venían anunciando el invierno, nos ha caído encima un aguacero.  Llovió con rabia y  muy temprano.   Ahora sí no quedan dudas,  se ha ido otro verano más.   Las nubes nunca se fueron, seguían grises, amenazantes;  bajo ese cielo la he ido a visitar.     

Todavía se acuerda de mí.  Nos ha ido olvidando, no sé en que orden.  Con el pasar de los días me convenzo que su olvido depende de cuanto nos quiere.  ¿Qué tanto quería a aquellos que ya borró de su memoria?   

Le he ayudado con sus cosas y le he servido limonada, de aquella que prepara Rosa todos los días.  Las telenovelas, que tanto le gustaban, ahora le causan una terrible confusión.  Su memoria se fue nublando como los días que poco a poco abren paso al invierno. 

La escucho rememorar nuestras travesuras infantiles.  Las recuerda, sí, pero confunde las épocas, las situaciones y nuestros nombres.   Los personajes de sus recuerdos somos cada vez menos.  Como si la lluvia nos fuera disolviendo uno a uno, comenzando por aquellos a quienes, al parecer, quiso menos.  Otra vez es hora de irme; me despide como siempre, un abrazo y un mi’ja maneje con cuidado.

 Ya en mi auto,  cuento los días que faltan para mayo.   ¿Me recordará hasta entonces?  Reconforta la idea de que no sea  cualquier lluvia la que me arrastre de su memoria, sino, aquel primer aguacero de mayo.   Grandes  gotas en el parabrisa, me devuelven a la realidad.   Con una sonrisa resignada, no pude evitar pensar que el primer aguacero de mayo me sorprenderá, torrencial, en un día soleado para dar paso a la temporada de huracanes.