Ignorancia madre de todos los felices….
Hace calor. Eso quizás no tiene nada que ver pero, en el fondo podría tiene todo que ver. Después de varios días de fragmentos, de estrellas, del príncipe y de sueños. Ya es hora de escribir aquí algo más cónsone con mi realidad. Si importar si tengo o no mi don de clarividencia, si el universo conspira, si se ha turbado mi bola de cristal. Para el terror de los arcanos, mayores y menores, a todos nos toca desafiar la posición de los astros. Ya sea si Marte estaba en casa de sagitario cuando yo nací o si en tu caso era Venus. A todos nos toca escribir las líneas de nuestras manos y ayudar con las líneas de los demás. Cada día es un proceso de reinventarse y de tomar pequeñas o grandes decisiones. Ya no tengo tanto calor. Igual tengo conciencia de la fragilidad de la vida y lo implacable de la muerte. Con el tiempo como un recurso natural no renovable y de cantidad indeterminada (bien me muero mañana o vivo todo un siglo) es difícil vivir. Con qué filosofía se enfrentan verdades tan escandalosas y cómo interpretamos al destino y al libre albedrío. Ignorancia madre de todos los felices….
Yo creo sentirme dueña de mi destino, y creo en tomar mis propias decisiones. Creo en lo pequeño del planeta y en la diferencia entre lo que se dice y lo que se piensa. En un mundo tan simple, que nos hemos propuesto hacer complicado, nos toca escoger todos los días la vida que queremos llevar. Puede ser que nuestra conciencia de mortalidad nos haga pasar sueño o que decidamos en lugar de vivirla, maltratarla. Sea como sea que hayamos decidido encarar la atrocidad de estar vivos y no saber por qué, propongámonos ser felices. Ya no tengo calor.


