Naufragio robado

Un buen día mes has pedido que te acompañe a ver el mar. En una ciudad construida a la orilla del mar eso no suponía un gran reto. El reto fue después ver el mar, ver el cielo, verlos fundiéndose en el horizonte; mientras tú estas a mi lado y yo estoy a horas luz de ti. Un gran reto fue no perderme en tus ojos mientras estos se perdían en la inmensidad.

Ese mal día que me pediste que te acompañara a ver el mar, me conforme con mirar en el agua tu reflejo. Desde ese día te has quedado en el agua y esta se ha evaporado para que yo pueda, con el aire que respiro, intoxicarme de ti.

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