¿Felicidad?
Wednesday, February 22nd, 2006En el libro, “La Felicidad, Lecciones de una nueva ciencia,” Richard Layard aborda un tema que es a la vez difícil de explicar y difícil de aceptar. Esto debido al modelo de vida que nos han vendido a través de los años y la forma en que este ha ido cambiando hacia modelos cada vez más individualistas. A pesar de esto, desde mi punto de vista, el señor Layard tiene mucha razón.
Su idea principal es que la felicidad es un fenómeno verdadero, objetivo y que esta constituye una única dimensión de toda nuestra experiencia consciente. Pero que a pesar de la importancia que le damos todos al hecho de ser felices, no sabemos que condiciones generan realmente la felicidad.
Este desconocimiento de las fuentes de la felicidad nos ha llevado a iniciar una carrera, en una banda sin fin, por aumentar nuestros ingresos. Ya sea por medio del trabajo o actividades menos honorables en las que algunos incurren para poder comprar su felicidad. Esto se traduce en la búsqueda de más ingresos que nos permitan tener más que los demás, procurarnos más placeres y disfrutar más comodidades. Sin que esto nos haga verdaderamente felices.
Coincido con el señor Layard en que las claves para la felicidad, una vez garantizado un salario de supervivencia están en: establecer vínculos sociales, cooperar para lograr metas conjuntas y en asumir una actitud frente al trabajo y a la vida en que valoremos lo que es bueno, no lo que es mejor. Buscando las cosas buenas de aquello que nunca nos podrá gustar del todo y evitando las comparaciones con los demás. Es importante que veamos nuestro trabajo desde otra perspectiva, no solo como una forma de obtener un ingreso.
Otro punto importante descrito en el libro es lo peligroso de las comparaciones sociales para nuestra felicidad. En estudios realizados se ha comprobado que a las personas no les importa disminuir el monto de sus ingresos siempre y cuando estos sean superiores a los de la mayoría. Queremos siempre ser mejores que los demás. Siempre habrá personas, más bonitas, con más dinero y/o con un mejor carro que el de uno.
El trabajo de las publicitarias es tratar de convencernos de que con tal o cual producto uno va a ser más feliz ya que va a adquirir un mejor estatus, será miembro de un grupo selecto y va ser mejor que la mayoría. Veamos menos televisión, expongámonos a la publicidad y a razonamientos vanos. Tengamos claro que tener un reloj más caro que el de mi compañero de trabajo o conducir un mejor carro que mi vecino no me va a hacer feliz. Ya que pretender ser más y mejores que los demás es subirse también en una carrera sobre una banda sin fin.
Él señor Layard se basa en el hecho de que a pesar de que las sociedades a través de la historia se han hecho más ricas los individuos en ella no son más felices. Conclusión a la que llego gracias a estudios científicos y estadísticos realizados principalmente en Estados Unidos y el Reino Unido. Estableciendo primero, que las personas saben siempre como se sienten y si, en general, son o no felices. Además, recopilo estudios de cómo la longevidad puede verse afectada por nuestro estado de animo y de como los países con mejor renta no son más felices que los países pobres, entre otras cosas.
Lo que me lleva a estar de acuerdo con el no son solo estos estudios. Sino también mi valoración de las cosas importantes en la vida y su relación con el trabajo, que paso a exponer a continuación.
El trabajo es visto fundamentalmente como el medio que nos permite satisfacer todas nuestras necesidades de alimentación, vivienda, salud y transporte. Trabajamos para tenerlos medios (el dinero) para poder pagar por todas estas cosas y sobrevivir. Con nuestras necesidades básicas cubiertas podemos ver el trabajo como un medio que nos permite satisfacer la necesidad de ocupar nuestro tiempo, sentirnos útiles y ayudar a los demás. Seria aburrido no trabajar. No todas nuestras metas de superación y estudio deben emprenderse con el propósito de recibir, de los demás, algo a cambio.
Algo que nunca debemos olvidar es nuestra libertad de elegir nuestro trabajo. Nuestra elección empieza al escoger la ocupación o profesión que uno piensa desempeñar. Elección que me parece clave ya que, generalmente, uno termina desempeñándose en el área de lo que uno decidió estudiar. Es poco probable que uno estudie para albañil y termine como pianista o viceversa.
El trabajo que uno esta desempeñando, ya sea directa o indirectamente, lo escogió uno. Sí, es cierto que hay desempleo y que las opciones son limitadas pero, nuestras opciones son producto de decisiones personales que nos llevan a ser quien somos y a hacer lo que hacemos. Siempre existe la alternativa de buscar un empleo diferente, queda de nuestra parte tratar de ampliar las opciones, aprendiendo nuevas cosas que complementen mi oficio o iniciando un plan de ahorro y financiamiento para poner una empresa propia.
No existe el trabajo perfecto, razón por lo que todos debemos ser capaces de encontrar relevancia en lo que hacemos, disfrutarlo y enfrentar las cosas con la mejor actitud. Debemos saber que las cosas no son perfectas y valorar las cosas buenas aunque vengan con defectos. Además, también debemos saber que si surgen problemas en el trabajo, probablemente nos han contratado porque necesitan a alguien con la capacidad de resolverlos; que si los clientes son muy necios, estamos allí y nos hemos preparado solo para atenderlos, precisamente porque la tarea no es fácil. Es importante identificar la razón de ser de mi trabajo en la empresa y desempeñar mi cargo con compromiso, dedicación y empatía. Porque de mi trabajo depende en cierta medida el trabajo de los demás y con el se contribuye a alcanzar las metas de la empresa y mis metas.
Otro factor importante es que los humanos somos seres meramente sociales y en el trabajo tenemos la oportunidad de interactuar y contribuir con los demás. El trabajo consume gran parte de nuestra vida conciente por lo que es importante poder administrar eficientemente nuestro tiempo. De manera de contar con el tiempo suficiente para dedicarnos a fortalecer nuestros vínculos con nuestra familia y amigos.
El tiempo de vida es un recurso finito y que no podemos controlar. El tiempo que nos queda con nuestros padres, con nuestros hijos, nuestra pareja y amigos es finito. Cada uno de ellos atraviesa etapas distintas de su vida que han decidido compartir con nosotros, etapas que no se repetirán. Por ejemplo, un niño solo aprende a caminar una vez.
Puede uno pretender que tiene mucho tiempo y que cuando sea millonario o haya alcanzado cualquier otra meta: gerente general, presidente de la compañía o dueño, entonces le dedicará tiempo a su familia. Podrá viajar o tomar vacaciones. El problema con esto es que el tiempo es inclemente y cuando un ataque cardiaco o alguna otra dolencia nos despiertan de esa falsa sensación de eternidad, ya es uno huérfano, extraña a personas con quien pudo haber pasado más tiempo, tiene hijos emocionalmente inestables y/o vive con una pareja a quien a penas conoce. Lo peor, está uno estadísticamente muerto. Por esta razón es importante poder mantener un balance, ser eficientes con nuestro tiempo.
Se podrán decir muchas cosas pero, tratar de definir la felicidad de una forma que la gente la acepte es muy difícil ya que conlleva elementos culturales y sociales. Si nos abstraemos de estos elementos sociales y culturales, lo que realmente necesitamos es satisfacer nuestras necesidades básicas, fortalecer nuestras relaciones sociales en el trabajo, y mantener y cuidar nuestra relación con nuestra familia y amigos.
Es necesario encontrar sentido en lo que hacemos, saber porque lo que hago es importante y como ayuda a los demás. Saber que mi vida es producto de mis decisiones y tomar responsabilidad por ellas. Concentrarnos en lo positivo y aprender a sobre llevar las cosas que no podemos cambiar hasta que encontremos la forma de cambiarlas.
En la vida no hay letreros en el camino que digan: “Felicidad 3 km”, toca entonces disfrutar el viaje.


